sábado, 30 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
Actividad Eje 4 - Mamíferos Mexicanos en Peligro de Extinción
1.-
De qué voy a hablar:
Mamíferos
Mexicanos en Peligro de Extinción.
2.-Tema:
Mamíferos Mexicanos en Peligro de Extinción
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Miguel Ángel Armella Villalpando
Profesor titular del departamento de Biología en
la UAM-Iztapalapa
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Ma. de Lourdes Yáñez López
Profesora titular del departamento de
Biotecnología en la UAM- Iztapalapa
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La
Norma Oficial Mexicana 059 de SEMARNAT establece que actualmente más de la
mitad de las especies de mamíferos silvestres que viven en México tienen algún
nivel de peligro de extinción. Compuesta en su mayoría por roedores y murciélagos. Esto debido a por la
destrucción masiva que se está haciendo de los hábitats naturales. Los
mamíferos marinos y los grandes carnívoros, son dos grupos particularmente
vulnerables por distintas razones.
Al
comenzar el siglo XXI (considero que a partir del tercer cuarto del siglo XX) la
mayoría de las especies mexicanas de mamíferos pueden considerarse en peligro
de extinción, amenazadas o al menos con problemas de conservación. Esto se debe
a la (lamentable) gran devastación que hemos hecho de bosques, selvas,
desiertos, arroyos, playas, mares, etcétera, en los que, (aún sin intención), hemos destruido
los hábitats de un gran número de especies.
La
Norma oficial mexicana (NOM-059-2001-SEMARNAT) proporciona una lista de 295
especies y subespecies de mamíferos en alguna categoría de riesgo. Cervantes et
al. (2003) menciona 450 especies de mamíferos terrestres, y Ceballos y Oliva
(2005) reportan 525 especies, reconociendo 230 especies mexicanas en riesgo. Aproximadamente
la mitad de las especies de mamíferos mexicanos tienen algún tipo de amenaza
para su conservación. Esto es sumamente grave, ya que de no darse un cambio en
las estrategias de desarrollo, toda esta riqueza se podría perder en muy poco
tiempo.
Desde
edentados (Orden Xenarthra) como los armadillos, hasta cetáceos (ballenas), México
es rico en mastofauna. Si bien por número de especies destacan los roedores (ratones)
y quirópteros (murciélagos), en nuestro territorio habita una gran diversidad de
animales que toman leche al nacer. En la biodiversidad de grupos de mamíferos encontramos,
además de los ya mencionados, a los marsupiales (tlacuaches), pinnípedos (focas
y leones marinos), lagomorfos (conejos y liebres), ungulados (venados), perisodáctilos
(pecarís), insectívoros (musarañas)
y
los muy especiales sirénidos (manatíes). Lamentablemente en todos estos grupos
encontramos especies en peligro de extinción o gravemente amenazadas.
Causas
generales
Las
causas de desaparición de las especies, (principalmente) se debe a la
destrucción del hábitat en nuestro país. México (se encuentra) entre los cinco
países megadiversos del planeta; sin embargo, debido a muchos factores estamos
deteriorando seriamente las selvas del sur, al igual que los bosques y
pastizales del norte, incluyendo por supuesto playas, manglares, etcétera,
reduciendo así la capacidad de los animales por encontrar sitios adecuados para
su sobrevivencia y reproducción.
Devastación
del Manglar de Tajamar en Cancún, Q.Roo
La
cacería ilegal sigue siendo un grave problema: la falta de regulaciones
efectivas e incentivos, propician que muchos pobladores salgan a cazar sin una
regulación de temporada, época reproductiva, etcétera. Muchos aún justifican en
la caza de subsistencia las cacerías sin control ni beneficio para las poblaciones.
Por otra parte, aún persisten también algunas cacerías con fines religiosos. Si
bien es innegable que poco a poco ha habido un cambio, en parte por contar con
leyes más estrictas como la ley de equilibrio ecológico, apoyadas por convenios
internacionales como el Convenio Internacional de Comercio de Especies (CITES)
o simplemente porque la defaunación ha hecho cada vez más difícil encontrar
piezas, aún falta mucho para regular esta actividad.
Así,
la mayoría de las especies en peligro de extinción o amenazadas tienen esta
condición porque sus hábitats específicos están desapareciendo. Para muchas de
ellas esto se debe a que tienen en sí poblaciones pequeñas, adaptadas a
condiciones muy particulares en la gran cantidad de microambientes que se
forman en el territorio nacional, gracias a que éste se encuentra en una zona
de transición sur-norte.
Grupos
particulares
La
gran mayoría de los pequeños mamíferos (roedores, quirópteros, pequeños
carnívoros, etcétera) ven en la destrucción de su hábitat la principal causa de
su desaparición; sin embargo, es importante destacar dos grupos, que no son los
más numerosos pero sí importantes por las interacciones que tienen con el ser
humano y la poca atención que se les ha prestado en sus problemáticas de
conservación: (así como) los mamíferos marinos y los grandes carnívoros.
Mamíferos
marinos
En
nuestro país están presentes prácticamente todas las familias de cetáceos,
excepto los delfines de río como el del Amazonas, la súper familia
Platanistoidea; la beluga y el narval, Monodontidae, y la ballena franca enana,
la única de la familia Neobalaenidae. En cuanto a los pinnípedos, de las tres
familias sólo falta la de las morsas, Odobenidae. Sin embargo, es interesante
notar que la costa occidental de Baja California fue escenario para la
evolución de las morsas, pues allí se han encontrado fósiles de estos
organismos. En la familia Balanopteride (verdaderas ballenas) la NOM reconoce 7
especies, 6 de las cuales están bajo el régimen de protección especial y una en
peligro; 18 miembros de la familia Delphnidae (delfines y orcas); 2 de la
familia Keogidae (Cachalotes); 2 de la familia Phocoenidae (marsopas), entre
ellas la vaquita marina, y, finalmente, 5 de la familia Zifinidae (ballenas
picudas). Prácticamente todas estas familias están bajo protección especial,
porque la gran mayoría de las especies de cetáceos usan las aguas mexicanas
como lugar de procreación. Casi todas las especies, además, han sufrido
cacherías intensivas, en su mayoría fuera de las aguas mexicanas y tienen bajas
tasas reproductivas. Estos estatus de protección corresponden frecuentemente a
acuerdos internacionales. Un caso especial son los delfines y las marsopas,
como la vaquita marina, frecuentemente atrapados en redes de pescadores en las
que perecen por asfixia.
Los
pinípedos (focas y lobos marinos), que habitan sobre todo en las costas de la
península de Baja california, ven afectadas sus poblaciones por diferentes
causas, como son la destrucción de sus hábitats, pues muchas de las playas se
están transformado rápidamente en destinos turísticos, o bien se ven
influenciados por éstos, por lo que los animales ya no encuentran en esas
playas sitios a salvo para la procreación. La contaminación de los mares y las
malas prácticas de pesca también son factores para la desaparición de estas
especies. Dos miembros de la familia Otaridae, el lobo marino de california y
la foca de Guadalupe, aparecen en la Norma, el primero bajo protección especial
y el segundo, en peligro. La familia Phocidae, del elefante marino (Mirounga
angustirostris), aparece como amenazada; la foca común (Phoca vitulina), está
bajo protección especial, y la foca monje del Caribe (Monachus tropicales),
aparece como extirpada del medio silvestre.
Los
grandes carnívoros
México
presenta una gama de carnívoros dentro de su mastofauna nativa. Tenemos varios
representantes de los carnívoros, los cuales podemos dividir, arbitrariamente,
en dos grupos: los pequeños carnívoros, dentro de los que encontramos a los
zorrillos, las comadrejas, los cacomixtles, etcétera. Éstos se encuentran en
peligro de extinción, principalmente por la destrucción de su hábitat, o bien
por la caza directa; sin embargo, en la mayoría de los casos estos animales
tienen tasas de reproducción relativamente altas, que les permiten sobrevivir
aún en zonas con alta presión humana, en pequeñas áreas naturales. Estos
micro-carnívoros consumen en su mayoría insectos, aves, reptiles o algunos
mamíferos de menor tamaño. Cuando llegan a tener interacción con el hombre,
normalmente es porque consumen huevos, gallinas o pollos, ocasionando pérdidas
económicas a los campesinos de escasos recursos económicos., aunque el daño no
es importante en términos económicos.
El
otro grupo de carnívoros importante en México es el de los denominados
megacarnívoros o carnívoros de gran tamaño. Estos mega-carnívoros suelen tener
mayor cantidad de encuentros con el hombre y su condición de consumidores de
carne hace que frecuentemente esas interacciones entren en el plano de los
conflictos, ya que actúan en mayor grado con el ganado doméstico y muy
escasamente causan la muerte directa de los seres humanos. Estos conflictos se
ven incrementados en número e intensidad por la destrucción de los hábitats
nativos y por la destrucción consecuente de las presas tradicionales de los
mega depredadores, por lo que la caza ilegal (en ocasiones promovida por los
gobiernos) ha sido un factor importante para que en la actualidad los grandes
carnívoros mexicanos estén en gravísimo peligro de extinción, a pesar de que
muchos de ellos deberían ser motivo de orgullo nacional.
Felinos
De
los seis felinos silvestres (Cervantes et al. 2003) que habitan el territorio
nacional, el más conocido es el Jaguar (Panthera onca).
Esta
especie de origen tropical ha sido reconocida como el más poderoso de los
depredadores, de ahí que los antiguos pueblos mesoamericanos dieran gran
importancia a su presencia (Armella et al, en prensa). Este bello animal se
distribuía en todas las zonas tropicales de México. Aunque actualmente se ha
encontrado en todo el sureste, principalmente en Chiapas, Quintana Roo y
Tabasco, se le ha localizado en estados del norte como Sinaloa, mientras que en
el Golfo se han reportado jaguares casi hasta la frontera con Estados Unidos y
es posible que entren en ese país. Como en el caso de muchos otros felinos, no
se conoce realmente la situación real del estado de conservación de esta
especie, entre otras causas porque, como todos los felinos americanos, es
solitario y tiene hábitos nocturnos, además de ser sigiloso por naturaleza.
Gracias a esto prácticamente se conocen los ejemplares que interactúan con el
hombre, desgraciadamente casi siempre de manera negativa. Si bien el jaguar fue
cazado extensivamente por su piel, las fuertes regulaciones tanto nacionales
como internacionales, acerca del comercio de pieles, han tenido un impacto
positivo en la disminución de la caza furtiva. Sin embargo, la cacería ilegal
aún se presenta pretextando la depredación que causan o pueden causar sobre el
ganado.
El
Puma (Felis concolor)
es
un felino que habita en los bosques del norte del país, de donde es originario,
y ha migrado hasta el sur del continente. Siendo la única especie, la falta de
hábitat ha hecho que las pequeñas poblaciones que aún existen emigren hacia
hábitats más tropicales. Su situación es quizá más desconocida que la del
Jaguar. Es la única especie de los felinos que no aparece en la norma oficial
bajo ninguna condición de riesgo. Para la Unión Internacional de Conservación
de la Naturaleza, esta especie es considerada como de “ultima preocupación”, lo
que quiere decir que no se encuentra en grave situación de conservación, debido
principalmente a su amplio rango de distribución, aunque es importante hacer un
seguimiento de sus poblaciones.
De
los pequeños félidos el jaguarundi (Herpailurus jaguarundi) es la especie que
se encuentra en mayor peligro de extinción. Es reconocida como amenazada, a
pesar de que como especie tiene una distribución que abarca el sur de estados
Unidos (Texas, Arizona y Florida) y llega hasta el sur del continente. Por ser
de tamaño pequeño su alimentación se restringe a vertebrados chicos, y debido a
sus hábitos de vida al interior de las selvas húmedas, es poca su interacción
con el ser humano.
Los
dos pequeños gatos manchados: el magray (Leopardos weddii) y el ocelote
(Leopardus pardalis), están en la característica de en peligro. Estos animales,
que no rebasan los 10 kg de peso, viven en las zonas selváticas, desde el sur
del país hasta sudamerica. Son perseguidos por sus pieles, aunque, como en el
caso del jaguar, este comercio ha disminuido. Al igual que los otros gatos, sus
hábitos nocturnos y su hábitat al interior de las selvas hacen muy complicado
dar un reporte confiable de la condición de sus poblaciones (Ceballos y Oliva,
2005)
El
lince o gato montés (Lynx rufus) no aparece en la lista de la Norma Ofical
Mexicana ya que su presencia en México suele ser confundida con los gatos
ferales, gatos domésticos que por su tamaño y coloración abandonan el entorno
humano para convertirse en silvestres.
Osos
Otro
grupo importante de grandes carnívoros es el de los osos. En México alguna vez
habitaron las dos especies de grandes Ursidos Americanos: el Grisli (Ursus
arctos) y el Oso Negro (Ursus americanus). El primero aparece en la NOM-059 con
el estatus de extirpado del medio natural. En México no se conoce la presencia
de esta especie desde los años sesenta del siglo XX (animalesextinción.es) La
subespecie que habitaba en nuestro país era el Ursos arctos nelsoni, cuyas
descripciones indican que era enorme, pues alcanzaba hasta 1.90 m de alto,
parado en dos patas, y más de 300 kg de peso. La principal razón de su
desaparición fue la cacería indiscriminada, aunada a su bajo potencial
reproductivo. Por ser un carnívoro cazador se le atribuyó la destrucción
de ganado en el norte de México.
La
especie que se mantiene en México es el Oso Negro. También es carnívoro y se
sabe que puede cazar y depredar ganado. La mayoría de sus hábitos alimenticios
incluyen bayas, frutos y varios vegetales, por lo que es percibido como una
amenaza menor para la población humana. En la norma oficial mexicana esta
especie figura como "en peligro" y en la modificación que se hizo en
el 2008, se reconoce a la población que habita en la Sierra del Burro, en
Coahuila, como de protección especial. Encontrarse esta especie en el apéndice
II del CITES (Convenio Internacional de Comercio de Especies) indica que puede
ser objeto de cierto nivel de comercio, ya que en Norteamérica existen
poblaciones importantes en el medio silvestre, lo que significa que la especie
no está en grave peligro a nivel mundial. A pesar de esto la especie está
considerada dentro de los programas de protección especial del convenio
Canadá-Estados Unidos-México para su protección.
Recientemente
varios indicios permiten suponer que esta especie puede estar presentando un
regreso importante (Doan-Crider y Hewitt, 2005), particularmente en el norte
del estado de Coahuila, en la llamada Sierrra del Burro. Resulta interesante lo
reportado por Doan-Crider (2002), en el sentido de que ganaderos privados
permitieron la presencia de osos en sus ranchos. Al unir sus tierras crearon
una superficie lo suficientemente amplia para que esta especie se reproduzca e,
incluso, sirva de apoyo genético a las poblaciones del Parque Big Bend, en
Texas. Es por esto que la NOM-059 resalta el valor específico de esta
población.
Cánidos
La
familia de los cánidos es la tercera de los grandes depredadores. Cervantes et
al. reconocen cuatro especies de esta familia: el coyote (Canis latrans) y la
zorra gris (Urocyon cineroargentatus) no están considerados en peligro por la
NOM-059-2001. Son especies muy adaptables y esquivas, con altos potenciales
reproductivos y omnívoros, por lo que pueden comer prácticamente lo que sea.
Dos especies más de la familia cánide sí aparecen en la Norma: la zorra del
desierto (Vulpes velox), de la cual se reportan 6 subespecies, todas bajo el
criterio de amenazadas. Su distribución reducida, tamaño pequeño y hábitat
específico, hacen que esta especie esté en peligro de extinción.
El
lobo mexicano es el último de los grandes carnívoros que está considerado por
la NOM- 059 como extirpado del medio natural. Los últimos ejemplares de que se
tenga evidencia científica, fueron capturados a finales de la década de los
setenta en Durango y Chihuahua. Desde entonces los escasos reportes de aullidos
o avistamientos no han podido ser comprobados.
Esta
especie, quizá la más carismática de todos los mamíferos, tiene una subespecie
prácticamente exclusiva de México: el lobo mexicano (Canis lupus baileyi), que
se encuentra en estado de conservación. Actualmente la SEMARNAT (2009) la tiene
como una de las especies prioritarias para la conservación. Tiene un plan
piloto para reintroducir un número limitado de ejemplares en el noroeste del
país, en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental, que permita recrear uno
de los ecosistemas de esta zona del país.
Como
ninguna otra de las especies mencionadas, el lobo mexicano tiene una historia
de recuperación que demuestra que el trabajo decidido y en conjunto da
resultados importantes. A partir de sólo cinco lobos capturados, más unos
cuantos más que se encontraban en un rancho texano y algunos albergados en el
zoológico de San Juan de Aragón, se cuenta ahora con más de 300 en zoológicos
de México y Estados Unidos. El proyecto tenía el objetivo de reestablecer al
menos una población de esta especie en su área original de distribución
(Alvarez, et al., 2003).
El
lobo, como ninguna otra especie de mamífero, fue perseguido, cazado, envenenado
y exterminado en México, principalmente por la depredación que causó sobre el
ganado ovino, vacuno y caballar, además de ser la causante, como se le
atribuyó, de la diseminación de la rabia entre los perros domésticos (González
et al. 2004). Los esfuerzos por su recuperación se vuelven todavía más
importantes ante el cambio de actitud para reconocer que su desaparición, como
la de cualquier otra especie, es una pérdida irremediable, mientras que los
programas para recuperar ésta se hacen necesarios.
El
ejemplo del lobo mexicano puede ser seguido para otras especies como el oso y
el jaguar, que si bien sus poblaciones no se han reducido tanto como las del
lobo, sí han visto mermadas las áreas en las que antes era común observarlos.
En
general, debido a lo complicada que es la conservación de los mamíferos en
México en los albores del siglo XXI; el incremento en la población humana, y la
destrucción intensiva de las zonas naturales, en gran medida por problemas de corrupción
y la falta de compromiso con la naturaleza, se reducen cada vez más los
hábitats en que viven los mamíferos silvestres grandes y pequeños. Si bien el
cambio de actitud mostrado por algunas autoridades y la existencia de leyes e
instrumentos jurídicos cada vez más estrictos, permiten albergar la esperanza
de que muchas de las especies encontrarán refugio para estar a salvo y
sobrevivir, es claro que solamente a través de la educación ambiental de la
población; la generación de opciones productivas como el ecoturismo, y los
aprovechamientos sostenibles, se encontrarán estos sitios de manera más
sencilla. Los mamíferos siempre serán una parte importante en la ecología de
los ecosistemas que habitan, pero por su cercanía biológica con el ser humano también
serán un importante atractivo para fomentar actividades de interés ambiental,
basadas en la observación, la escucha y la interacción con estos maravillosos
animales.
3.- Conclusión:
Debemos evitar en lo posible dañar a nuestra fauna
silvestre, ya que si ponemos en peligro su hábitat, afectamos el ecosistema.
4.- ¿Por qué elegí este tema? Me parece un tema de
actualidad y muy preocupante, ya que el principal depredador ha sido el hombre,
no nos damos cuenta que si afectamos una especie silvestre o un hábitat, el
daño es irreversible además que esto está resultando en el cambio climático.
5.- ¿De dónde partiste para empezar a escribir?
Desde que se indica que más de la mitad de la fauna
está en peligro de extinción.
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